El emprendimiento para un nuevo sector inmobiliario

Por CRAFT ARQUITECTOS

Con la llegada de las nuevas tecnologías, es común escuchar de conceptos que hace 20 años ni siquiera formaban parte del vocabulario ni de los tecnicismos de ninguna disciplina.

Uno de esos términos es el de Startup, es decir, proyectos de negocio que tienen como base la tecnología y que cuentan con un alto potencial de escalabilidad. Uber es el más claro ejemplo, pero como éste hay cientos o miles de ellos.

De ahí que también el emprendimiento sea un tema de gran auge entre jóvenes y no tan jóvenes. Pues ya no se trata sólo de crear un proyecto empresarial, sino de hacerlo bajo las bases de las startups: tecnología, desarrollo, rápido crecimiento e innovación.

Las oficinas de arquitectura pueden ser consideradas emprendimientos, pero en pocos casos se podría pensar en ellas como startups. Quizá porque no se han encontrado las metodologías correctas para aplicar una base tecnológica y porque no se han identificado ciertos campos relacionados con la disciplina que tienen un potencial de escalabilidad muy alto.

Algunos ejemplos los empezamos a ver en el mundo inmobiliario, el cual ha avanzado significativamente en México. Hemos visto la llegada cada vez más oportuna de nuevas tendencias, como lo ha sido en el sector de oficinas o los complejos de uso mixto.

De igual forma, el desarrollo inmobiliario apuntó a un crecimiento inédito en el país desde hace una década, y ahora vemos un empuje modernizador que se refleja en proyectos de gran altura, grandes centros comerciales, nuevos espacios residenciales en el centro y la periferia, así como proyectos que conjugan tecnología, sustentabilidad y diseño inteligente.

En otros sentidos, el sector inmobiliario en México ha tardado en reaccionar a los cambios que implica la transformación del mundo contemporáneo.

Mientras a nivel transporte han llegado aplicaciones como Uber o Cabify, que han dado un vuelco a la movilidad de los grandes centros urbanos, la tecnología no se ha hecho presente de esa manera en la forma en la que seguimos habitando las ciudades.

Son pocas las aplicaciones o iniciativas, por ejemplo, que han modificado el modelo de renta de esos centros urbanos.

El mercado de la renta de vivienda y comercio en México sigue sucediendo bajo un contrato informal entre las partes, en donde no existe una protección adecuada para ninguno de los involucrados ni un mediador que asegure acuerdos oportunos en caso de ser necesarios.

La tecnología, las redes sociales y los recursos casi ilimitados con los que hoy contamos deberían ser la punta de lanza para generar una nueva forma de renta inmobiliaria en el país, en donde el contrato no obligue un plazo forzoso o donde la única protección del arrendador sea una figura tan opaca como el aval.

Reconocemos que ya existen algunos esfuerzos por parte de emprendedores en el país, como Homie.mx o Retna, que proponen modelos interesantes como solución, sin embargo, son definitivamente insuficientes.

El mercado de la vivienda temporal también vendrá con un boom en los próximos años, ante un contexto en el que los trabajos se volverán cada vez más móviles y las empresas más globales, con colaboradores que se verán en la necesidad de pasar ciertas temporadas en diferentes ciudades o países.

El éxito que ha tenido como disruptor del sector hotelero la plataforma Airbnb no nos parece en absoluto una casualidad, sino la respuesta a una necesidad que buscaba un escape desde hace muchos años.

Nuestra conclusión es sencilla, si no queremos sentarnos a esperar un Airbnb de la renta o un Uber de la compra inmobiliaria, podría ser buen momento para que más emprendedores interesados en el espacio urbano se involucren con la forma en la que habitamos o se invierte en la industria.

Todo es cosa de saber adaptarnos a nuestro tiempo.

 

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