Los arquitectos de interiores no somos decoradores

POR CRAFT ARQUITECTOS

No hay una forma más certera de decirlo que utilizando la frase que da título a esta entrada: quienes realizamos servicios profesionales de arquitectura de interiores no somos decoradores.

Como parte de la trayectoria de un despacho de arquitectura, que realiza todo el proceso que tiene que ver con la construcción (desde el primer boceto hasta la entrega de un edificio), es común encontrar toda clase de solicitudes por parte de los clientes.

Pero el interiorismo es un caso especial, pues es una disciplina que, debido a la influencia de medios de comunicación, del cine y series de televisión, y hasta de algunos que se dicen “conocedores”, se confunde con algo que no es.

Suponemos que a muchos les ha sucedido. El cliente llega, muestra su increíble departamento en una zona exclusiva de la ciudad y suelta: “quiero que ustedes lo decoren”.

Nadie tiene por qué ser experto en arquitectura –se supone que para eso busca a un arquitecto–, pero lo cierto es que un profesional de esta disciplina no es un decorador, no es alguien que se especialice en dónde y cómo colocar los cuadros de la colección de arte o en qué tipo de sala, si la italiana o la sueca, quedan mejor con los colores de las paredes.

En nuestro caso, el de CRAFT Arquitectos, la arquitectura de interiores se ha desarrollado desde un polo opuesto al que esos errores de juicio supondrían. No empezamos por colocar una sala, sino por derribar un muro.

Los departamentos que hemos intervenido tienen una característica: se venden como espacios de lujo, pero se trata de propiedades que se replican 30 o 50 veces en la misma torre.

Nuestra primera consideración nos dice que una vivienda de lujo no tiene que ser replicada tantas veces, mucho menos cuando se trata de espacios amplios que superan los 200 o 300 metros cuadrados.

Así, lo que hemos hecho en prácticamente todas nuestras intervenciones de interiores es limpiar la planta, analizar los atributos verdaderos de cada departamento, retirar lo que lo convierte en una vivienda genérica y repensar cómo hacerla única.

¿Nos hemos metido en problemas por ello? Muchas veces, pero vale la pena y lo seguiremos haciendo.

El error del cliente en realidad no es confundir al arquitecto con un decorador, sino impedirle explorar los increíbles espacios que puede esconder su casa o departamento.

Afortunadamente, hemos tenido por clientes a personas que se involucran con su casa, que antes de lanzar un reclamo, entienden las posibilidades estéticas, espaciales y funcionales que puede haber en una mejor distribución de espacios.

El propósito de CRAFT Arquitectos no es maquillar lo existente o llenar una casa con muebles caros, sino crear un concepto estructurado, explorar los recursos posibles y generar un ambiente a la medida de los clientes.

Nuestra experiencia nos dice que un baño mal colocado por la constructora puede estar ocultando la mejor vista de la vivienda, que un replanteamiento de circulaciones genera incluso un mejor ambiente al interior de la vivienda y aporta a factores como la privacidad y la funcionalidad del propio espacio, y que hay muros que reducen dramáticamente la amplitud de una estancia.

En propuestas que CRAFT ha entregado, como el departamento Torre Bosques , el proyecto Península, o Avivia 1212, la apuesta se ha centrado en acondicionar los espacios desde cero, dejando al último lo que consideramos menos primordial: el tipo de mobiliario y los accesorios.

Es importante generar una cultura de entendimiento de la profesión, pues el arquitecto es constantemente desplazado de los procesos constructivos  del país (sólo el 1.6% de las viviendas en México requirieron de un arquitecto o ingeniero, de acuerdo con un análisis realizado por el Instituto Belisario Domínguez).

Y en ello va también explicar una cuestión elemental: los arquitectos de interiores no somos decoradores.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *