¿Por qué el mundo se ha puesto a construir edificios altos?

POR CRAFT Arquitectos

La tendencia de construir cada vez más edificios altos es una realidad no sólo de potencias desarrolladas, sino de todos los países emergentes con capacidades de inversión.

Como oficina de arquitectura, no siempre se pueden expresar las ideas detrás de nuestros proyectos, mucho menos hablar de por qué construimos de tal o cual forma.

Sin embargo, consideramos que se requieren ciertas puntualizaciones al respecto de la construcción de edificios altos, los cuales se han entendido en muchas latitudes como representaciones del ego del desarrollador o de la búsqueda patológica, solo porque sí, de nuevos récords de altura en las ciudades.

Pero los edificios de gran altura, y sus marcas cada vez más ambiciosas, son resultado de múltiples factores que nos indican que no hay, o no se han encontrado, mejores soluciones al respecto.

Podemos hablar, en primera instancia, de la centralización: las grandes urbes, capitales, ciudades industriales, crecen en torno a un centro, que es el lugar donde sucede todo: el movimiento comercial, la oferta educativa, las oportunidades laborales.

Dichos centros, sobrepoblados –como bien se puede ver en ciudades como la CDMX–, tienen aún una buena demanda de vivienda que difícilmente se podría cubrir con residencias unifamiliares. De ahí la necesidad de crear, en primera instancia, oferta de vivienda suficiente.

A esto se le ha sumado la dificultad de los mismos inquilinos y de los habitantes de esos grandes epicentros financieros de transportarse con rapidez hacia sus destinos de trabajo, principalmente.

Por ello, las oficinas también se han concentrado en corredores específicos que se convierten en hubs donde sucede la acción principal del mercado laboral.

La escasez de buenas ubicaciones y la necesidad de una comunicación rápida y efectiva (de transporte, de forma de vida cotidiana), ante las transformaciones inmediatas del mundo contemporáneo, han dado origen a la concentración en edificios elevados.

Todo este contexto fue el mismo que ha dado origen al boom imparable de los edificios mixtos, los cuales ya suman nuevas actualizaciones y propuestas cada vez más disruptoras, tema que tocaremos en alguna entrada venidera.

La altura es, así, una respuesta, más que una propuesta.

Se entiende, casi de botepronto, que la altura provee exclusividad o magnifica el programa que alberga, pero no es así.

Además de la altura, se requieren de ciertos aspectos que puedan detonar esta característica, y nos referimos a aspectos tan básicos como el buen diseño, la arquitectura inteligente, o a ciertos agregados muy específicos, como amenidades adicionales, seguridad y oportunidades de plusvalía (en el caso de los que adquieren un departamento).

Faltan aún muchos retos que enfrentar, como la sobredensidad en ciertas zonas, la distribución adecuada de servicios y el diseño inteligente no sólo hacia adentro del edificio, sino al contexto inmediato (vías de comunicación y facilidades de transporte).

Sin embargo, el estilo de vida contemporáneo y las posibilidades que ofrece vivir o trabajar en un edificio de gran altura marcan la línea de lo que seguiremos viendo como tendencia año con año.

En 2017 se construyeron más de 147 edificios de gran altura (más de 200 metros) alrededor del mundo, en las 23 principales economías del planeta. Récord que, como cada año, se espera romper en este 2018.

Es el aviso más claro de que en las edificaciones altas no hay un capricho, sino la respuesta arquitectónica al crecimiento y al desarrollo.

 

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